Artículo de Opinión

¿65 horas?


Martes 17 de junio de 2008

Hace un tiempo podría parecer una broma de mal gusto, pero ahora no lo es. La directiva que hace unos días han aprobado los ministros “de trabajo” de la Unión Europea, posibilitando la jornada laboral de 65 horas semanales, forma parte de una ofensiva, en toda línea, contra los derechos de la gente trabajadora. Ha estado precedida, en poco tiempo, por otras dos “directivas”: la Bolkestein (privatización, deslocalización y desmantelamiento de los servicios públicos), y la llamada “Directiva de la Vergüenza”, de represión racista hacia los trabajadores inmigrantes, en el espacio continental. Pero las agresiones no paran aquí: los que han parido estas directivas son los mismos que también hacen o quieren hacer negocio de la supresión de otros derechos, como la cobertura sanitaria, el salario mínimo, la educación gratuita y universal, o los sistemas públicos de pensiones.

Estas tres “directivas” (con el visto bueno de la mayoría de gobiernos y la abstención de otros, como el español), dan una idea bastante exacta del modelo de Europa, antisocial e inhumano, que se quiere impulsar desde las elites económicas y desde sus servidores políticos. Las sacan en medio de una situación de fuerte crisis económica mundial, y de debilitamiento de la clase trabajadora, con el aumento del paro, la precariedad, el empobrecimiento generalizado y el miedo, como instrumento de chantaje. Un status, el actual, que mina la resistencia de los trabajadores, de su conciencia de clase y de su capacidad de organización. Todo aquel potencial que permitió, en el pasado y durante décadas de esfuerzos y luchas, conseguir un conjunto de derechos individuales y colectivos, ahora seriamente amenazados. Así pues, el momento escogido para impulsar estas “directivas” no es ninguna casualidad.

La directiva de las 65 horas va más allá de la perversa pretensión de hacernos trabajar más horas que un reloj. Sobre todo va dirigida a la línea de flotación de la lucha colectiva, que ha permitido conquistas sociales y derechos igualitarios. Ya los británicos (del Partido “laborista”, por cierto) han introducido la posibilidad legal de lo que llaman “opting out”, o pactos individuales, segregados de los colectivos y más allá de las 48 horas semanales, jornada laboral máxima europea en la actualidad. Si esta directiva se llegara a imponer, no es difícil imaginar la rápida desaparición de derechos laborales, tanto colectivos como individuales. Se puede prever una derrota histórica, que provocaría un retroceso a los escenarios de hace más de cien años.

Allá por finales de mayo de 1886, sectores dinámicos de trabajadores ya consiguieron la jornada laboral de 8 horas al día, conquista que se fue extendiendo y consolidando desde las primeras décadas del siglo pasado. Más recientemente, y también como fórmula de luchar contra el paro, el movimiento obrero ha ido alcanzando el objetivo de las 35 horas semanales (“trabajar menos, para trabajar todos”). La lógica social camina, pues, hacia la reducción de la jornada laboral, en la perspectiva de ampliar el derecho a la vida personal y al ocio. Pero la lógica de los burócratas europeos va en sentido contrario: mientras se encierra y expulsa, violando la Declaración Universal de los Derechos Humanos, a trabajadores y trabajadoras inmigrantes, del territorio y de la red productiva europea (“Directiva de la Vergüenza”), se explota con jornadas interminables a otros trabajadores (directiva de les 65 horas), muchos de los cuales serán víctimas de la deslocalización de servicios (Directiva Bolkestein).

La victoria del NO en el referéndum de Irlanda sobre el Tratado de Lisboa (versión abreviada del difunto “Tratado Constitucional Europeo”), tiene una interpretación inequívocamente de rechazo a la construcción antisocial de Europa, como ya sucedió con anterioridad en los referendos de Francia y Holanda, y como pasaría en la mayoría de países europeos, si se atreviesen a convocar consultas a la ciudadanía sobre el nuevo Tratado. Cada vez es más amplio el abismo que separa la Europa de las elites, de la Europa trabajadora y ciudadana. Contra esta batería de “directivas” hay que unir fuerzas, para la consecución de un reparto justo del trabajo y de la riqueza, en un espacio europeo, y mundial, de libertad y derechos sociales. La rebelión de la mayoría se hace imprescindible. Pongamos manos a la obra.

Pep Juárez, Secretario de Acción Sindical de CGT-BALEARS. Junio de 2008.


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  • Mensaje 2
    • por fdsafds,23 de julio de 2011 ¿65 horas?

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  • Mensaje 1
    • por Rafael del Barco Carreras,21 de junio de 2008 ¿65 horas?

      ELECCIONES 2008

      a los cuatro meses

      65 HORAS A LA SEMANA

      Rafael del Barco Carreras

      ¡Lo que faltaba, 65 horas a la semana!, crisis, crisis, crisis. ¿En serio alguien cree que se puede plantear algo ni remotamente parecido cuando las ocho horas diarias se considera en los países civilizados la mayor de las reivindicaciones sociales después de la abolición de la esclavitud?. Podrían amenazar con volver al trabajo infantil. En Europa casi se ríen del disparate, aquí lo envuelven con la crisis y lo repiten con insistencia.

      Hace cuatro meses hablar de crisis era de catastrofistas antidemócratas, hace dos solo una desaceleración, ahora todos los MEDIOS (las Teles en bloque único), o sea, el 90 % de la fabricación de “opinión pública”, se revuelcan en la crisis, y de TODAS LAS PROMESAS…nada de nada, los 400 € para algunos, clase media, y a plazos. Sacrificios y flexibilidad laboral, sustituyen a más de todo para todos y particularmente para los más débiles, promesas para el voto débil. Y todos amedrentados sufrimos subidas de precios y sus anexos los impuestos en porcentajes de escándalo, porque de cada euro de subida, en cascada, son más del 50% en impuestos, o sea, de hecho pensiones y sueldos mínimos pierden en los últimos meses de media un 5%. Deberán comer menos, apagar la luz, o no ducharse. Me repito, la razón de tanto catastrofismo, unos años de euforia y salvaje echar mano de todo el SISTEMA FINANCIERO, y lo han agotado. Y solo existe un sistema, subir precios e impuestos, y trabajar más horas y por menos por lo de la globalización y la competitividad (entrando en la cuadratura del circulo de la superproducción)…y se aprovecha hasta la salvajada de los camiones, quizá alentada por los mismos que la desconvocan a palos.

      Para colmo el BANCO DE ESPAÑA en su informe sobre la economía española… lo del aumento automático de salarios por el porcentaje de inflación no es viable, del mínimo 1000 € ni citarlo… las pensiones no se podrán mantener...y ¡ojo al añadido!... Las Cajas de Ahorro se han pasado…y jubilan al Jefe de Inspección ¡por blando y buena persona!. ¡De locura!. De la semántica, crisis o desaceleración, al más impuestos y cierre crediticio. La economía es sencilla. Aunque por el momento no se han detenido a 400 ejecutivos del sistema crediticio como en EEUU por Hipotecas entre BASURA y pura corrupción.

      Y Sindicatos (sus discursos me suenan a los ditirambos de un Domingo Solís) y Oposición (ocupada en sus “cargos” y de primarias ni hablar) se funden con el Gobierno, en definitiva sus profesionales viven del ESTADO, y se consigue la vuelta al puro ESTADO FRANQUISTA, sin fisuras, con algún reparto autonómico para tener a los “nacionalismos” contentos, que tampoco lo están, provocando gasto sin freno. Parecido a cuando por los 60 nombrado “enlace sindical” entraba en el Edificio de los Sindicatos en Vía Layetana siempre para NADA. Sindicato Vertical, y los convenios colectivos en ciclostyl, a las órdenes del Mando.

      He vivido situaciones difíciles cuando muerto Franco piquetes de huelga o de Gestoras progres ocupaban Ayuntamientos deteniendo mis promociones, o invadían terrenos y obras con permiso, quiebras de bancos, intereses inimaginables en los créditos, o el interbancario al 50 %, pago en negro por los depósitos hasta del 21%, infinitas quiebras y paro real… pero nunca el SISTEMA entró en PÁNICO, y menos provocado por la Prensa, siempre suave y obediente al dictado de la Superioridad. ¿O ni podemos imaginar lo que nos espera y nos preparan?. Nunca nadie compró 30 kilos de arroz y seis pollos, presa del pánico, y no sabemos si sacó sus pocos ahorros de su Caixa. Si sucede, y de golpe… el Corralito Argentino. Allí, en el país más rico del mundo, intentaban sacar los legales dólares que supuestamente valían sus pesos, aquí lo del EURO… una incógnita. Con la peseta ya hubiera sucedido, valor cero, ni las impresoras y la superinflación hubieran detenido esta crisis (el globo ahora está infinitamente más hinchado que entonces)…y lo que al parecer se avecina

      Sitio: 65 horas

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