Tras ser encontrado el barco hundido que contenía residuos tóxicos en el mar de Calabria, volvemos a proponer la investigación que “la Voce” había publicado en exclusiva el año pasado, en la publicación de octubre del 2008. El titular era:
ABISMOS AL VENENO
Lunes 9 de noviembre de 2009
Se piensa que lleguen incluso a cuarenta y siete los barcos hundidos en el Mediterráneo, muchos de los cuales a lo largo de las costas de la Calabria, en las zonas de alta mar. Estos barcos son hundidos utilizando ‘polvo de marmo’ que al contacto con el agua se solidifica. Esto afirmaba en una entrevista el entonces senador de la ‘Udeur’ Nicodemo Filippelli, en función de componente de la comisión parlamentaria sobre los deshechos, que en noviembre del 2004 se reunió cerca de la prefectura de Cosenza para proceder a la escucha de muchos protagonistas de aquello que cada vez más parece una gigantesca intriga internacional. Es la increíble historia de una flota, una historia hecha de venenos. Ni siquiera del número total de barcos se consigue tener certeza. Hay quien afirma que son 47, quien habla de 52, quien se queda en 39. "El polvo de marmo tapona y hace hundirse el casco, a la vez que sella el interior con la carga propia". Todo empieza en el 1990, cuando el barco Rosso llega a las playas calabreses. "Se sabe – sigue Filippelli- que este barco escondía algo, pero nadie ha conseguido clarificar el asunto. En la época era conocido como el barco de los venenos, pero desde el momento en que fondea, nadie sube para controlar el cargamento y confirmar el contenido".
También el ex presidente de la comisión parlamentaria sobre el ciclo de los deshechos, el ‘forzista’ , Paolo Russo, en 2004 auspiciaba "una operación de búsqueda de la verdad para entender como haya podido pasar que, después de catorce años, un suceso parecido haya podido quedar sin respuestas claras. Debemos poner en acción una ‘TASK FORCE’ para remediar el esparcimiento de venenos que ha habido en nuestros mares". Buenas intenciones que se quedaron sobre el papel.
Volvamos, pues, a aquel 14 de diciembre del 1990. Precisamente a las diez y cuarto de la mañana. El barco empieza a tragar agua a quince Km. de la costa de Falerna, centro turístico balneario tirrénico. Quince miembros de la tripulación junto a su capitán, Luigi Giovanni Pestarono, son rescatados por dos helicópteros y transportados al hospital de Lamezia Terme. Pero el barco, dañada en un lado, no se hunde y, por causa del mar, fuertemente agitado, y movido por fuertes corrientes, es arrastrado hasta la orilla. Algunas horas más tarde, sobre las dos de la tarde, la ‘Rosso’ llega a la playa de la localidad de Formiciche, pueblo de Mantea, en la provincia de Cosenza. El barco había zarpado del puerto La Spezia el 4 de diciembre, con escala en Nápoles.
De este suceso imprevisto surge un asunto de los increíbles alrededores. En los días posteriores a la llegada del barco a las playas se impide a cualquiera el acercamiento a la nave y se procede incluso a la descarga del material transportado. Pero inmediatamente algún grupo ambientalista local manifiesta preocupaciones, considerando el pasado e historia del barco. De hecho, ‘La Rosso’ – llamada Jolly Rosso en los ’80 – era utilizada por el gobierno italiano para recuperar deshechos tóxicos en el Líbano, depositados por algunas empresas italianas, para ser transportados a ‘La Spezia’. El barco es alquilado en el 1988 por el gobierno de Italia para ir a recuperar al Líbano 9532 bidones de deshechos tóxicos que, de nuevo habían sido exportados ilegalmente por las empresas italianas. El barco se había quedado en desarme en el puerto de La Spezia desde el 18 de enero 1989 hasta diciembre del año siguiente.
El quince de diciembre del 1990, a las cinco de la mañana, tras pocas horas de la llegada del barco a la playa, se efectúa la primera inspección por parte de los policías y de la capitanía del puerto de Vibo Valentia. Por la tarde llegan los bomberos y las guardias de finanza; igual también los agentes de los servicios secretos. Una semana más tarde, el 22 de diciembre, la sociedad armadora de la nave, la Ignazio Messina e C. spa, confía a la Siciliana Offshore e Calabria Navigacione, la recuperación del combustible esparcido. Operación que, según los Carabinieri se concluye el 29 de enero del 1991. El juzgado de la República de Paola abre una investigación y, en enero del ’91 concluye estableciendo que se había tratado de una falsa alarma: los contenedores del barco estaban llenos de comida y otras provisiones. Todo parece correcto mientras en junio se completa la operación de desmantelamiento de la Jolly Rosso.
Pero algún año más tarde, en el 1994, a causa de un manifiesto de Legambiente que seguía mostrando escenarios más bien complejos, el juzgado de Reggio Calabria, abre una investigación que tiene como tema algunos hundimientos de barcos en el Mediterráneo. Un dato resulta particularmente significativo: el numero de los hundimientos sospechados se verifican en los mares italianos: resultan treinta y nueve entre el 1979 i el 1995: la cifra emerge de datos sacados de los archivos STB Italia de Génova i Milán, y de varias compañías aseguradoras, entre las cuales la ‘Lloyd’s register of Shipping’, con sede en Génova; veintiséis casos son indicados por el comando general de las capitanías de puerto. En el 1995 Adena Italia envía al juzgado de la república de Paola un informe sobre la misteriosa desaparición del cargamento de deshechos nucleares presentes a bordo de la nave albanesa Korabi. Y en el curso de las nuevas investigaciones surgen también elementos reconducibles a la Jolly Rosso. El caso será archivado, sin embargo, por la falta de pruebas. Pero a historia de los barcos fantasma marca un momento importante en el Junio del 1987 cuando, en la Spezia son embarcadas 200.000 toneladas de deshechos tóxicos, con destino a Guinea Ecuatorial. En el mismo periodo la Rigel, que había salido de la cercana Marina di Carrara en último viaje, se hunde el 21 de septiembre. De ello saldrá una investigación judicial a cargo de veinte personas, acusadas de naufragio voluntario. El 5 de marzo del 1994 llega a La Spezia desde el Líbano la Jolly Rubino: a bordo lleva material ferroso proveniente de la ex- Unión Soviética, con destino a Sudáfrica.
En el informe Ecomafia 2003 de Legambiente se puede leer: "En las rutas de estos tráficos ilícitos, que habitualmente se sobreponen con los de armas, parecen ligarse algunos misterios de nuestro País, como el de los barcos perdidos, hundidos en el Mediterráneo y de los cuales se ha perdido el rastro". En dicho informe se afirma también un posible enlace con "la muerte del lugarteniente Natale De Grazia, indispensable colaborador del juzgado cercano a la corte de la comisaría de Reggio Calabria, quien se ocupaba de las investigaciones sobre los barcos fantasma y del brutal delito de la periodista de TG3, Ilaria Alpi, y del cámara Miran Hrovatin".
Y numerosos han sido los dossier, las interrogaciones parlamentarias y las iniciativas con objetivo de aportar algo de claridad a estos tráficos. El dossier “Residuos radioactivos: el caso Italia” del 19 de Junio del ’95 redactado por Lagambiente que recuerda como el caso de las naves de los venenos estuvo en el centro del trabajo de diversos juzgados (en particular Nicola Maria Pace, fiscal jefe de Matera, Agostino Cordova, fiscal jefe del de Palmi y más tarde del de Nápoles, Francesco Neri, fiscal substituto de la pretura de Reggio Calabria; así como los juzgados de Catanzaro y Padova.) En el dossier emerge la actividad llevada a cabo por un ingeniero italiano, Giorgio Comiero, un personaje con ingresos de altísimo nivel y en contacto con notorios traficantes de armas.
En febrero del ’96 Legambiente produce un segundo dossier con un título significado_ “La trama radioactiva”. En él se expone el incremento de las actividades de la ODM (Oceanic Disposal Management) en mérito a proyectos de blanqueamiento de deshechos tóxicos y nocivos. Actividades dirigidas hacia la ex Unión Soviética y algunos países africanos, candidatos probablemente a albergar lugares en los que verter los residuos radioactivos; entre estos es citada una zona cerca de Somalia, país en el centro de numerosas investigaciones, ya sean judiciales como parlamentarias, por asuntos conectados a los escándalos sobre la cooperación y sobre tráfico de armas relativos a los años ’80 (como significativamente testimonia el caso Alpi). En el informe se sostiene también que "a parte de los barcos sobre los que investiga la procura de Reggio Calabria, existen otros muchos hundidos en el Mediterráneo, desde el Adriático, sobre las costas yugoslavas, hasta el bajo Ionio, sobre los que no hay en curso ninguna investigación".
Posterior e interesante documento redactado por Legambiente es aquel presentado el 28 de noviembre del mismo año (1996), “La Spezia, cruce de venenos” en el que se afirma que el puerto de La Spezia podría haber sido un centro neurálgico de las tretas medioambientales italianas por las presuntas actividades ilícitas que se desarrollaban en el ámbito portuario (conviene no olvidar que el centro lígur es un punto de cruce de potentes logias masónicas). En el documento se mencionan los "tráficos de deshechos tóxicos ligados a los barcos de los venenos y a su transporte así también como a su ocultamiento en territorios costeros de algunos países africanos y de Oriente Medio (desde Guinea hasta Líbano)". Es recordado también un episodio iluminante ocurrido en el 1994. Las autoridades sanitarias advierten la presencia de 16.700 toneladas de deshechos ferrosos radioactivos, contaminantes desde Cesio 137, provenientes de Sudáfrica, materiales que después del desembarco de La Spezia debían ser llevados a Austria. En su lugar, seguidamente a la denuncia de Legambiente, el gobierno austríaco negó la transferencia del cargamento. En el dossier se cita también la investigación conducida por los jueces de Nápoles Pino Narducci y Aldo Policastro que, a través las revelaciones de algunos miembros arrepentidos de la camorra, envolvió a algunos sujetos activos de La Spezia. Denominada “Adelphi”, fue la gran primera investigación contra el holding de los deshechos.
Muy interesante es el cuador que emerge de las declaraciones de Antonio Catanese, entonces procurador de la República en Reggio Calabria: "Digna de atención es la indagación relativa al hundimiento sospechado en mar de los denominados “barcos a perder” cargados de deshechos tóxicos y radioactivos. Es notable que los colegas de la procura de los alrededores y en base a un informe de Legambiente individuaron en el curso de complejas búsquedas los programas de la multinacional ODM con sede en Lugano, que promovía los hundimientos en mar, a través de los llamados penetradores transportados de barcos apósitos que contenían escorias nucleares y radioactivas explotando un proyecto abandonado en el 1989 por la Eurotom, que entonces había investido 120 millones de dólares para el estudio de la fatalidad". Prosigue Catanese: "ocurre señalar que ya ha salido la implicación de algunos personajes ligados a las mafias iónicas de la provincia de Reggio Calabria, en parte residentes sobre territorio alemán, interesados en actividades con sociedades alemanas encontradas en los libros de contabilidad y en la documentación secuestrada a la ODM por el hundimiento de las naves".
La indagación se había valido de las declaraciones de un arrepentido extranjero que había ligado el hundimiento de las naves en el mar Jónico con un tráfico de armas desembarcadas en Calabria y destinadas a las mafias de Aspromonte. "Para darse cuenta de la importancia del fenómeno –añadía Catanese- es suficiente revelar que la cantidad de residuos producidos en Italia, residuos que blanquear, crea cada año para las asociaciones criminales quehaceres estimables como mínimo por 1.000 millones de euros hasta incluso 3.000. millones. Si a todo esto se añade que no más del 15% es blanqueado lícitamente, se puede coger en toda su valencia el esfuerzo investigativo que, en el sector, están soportando este departamento y la procura de de Reggio Calabria. El tráfico de residuos en Italia desde hace ya unos diez años se mueve en dirección única de Norte a Sur. En Europa, en particular de los países de la EU mas industrializados hacia África, Medio Oriente y Asia". Las declaraciones iluminantes del procurador Catanese expresadas en los años pasados introducen claramente el rol determinante de la criminalidad organizada en el ámbito de un más general cuadro de ‘faccendieri’, servicios secretos desviados, países gestionaos por dictaduras y complicidades de hombres de gobiernos. En este escenario saltan las declaraciones del arrepentido de la ‘ndrangheta Francesco Fonti contenidas en un amplio memorándum enviado a la Dirección Nacional Antimafia.
El ‘ex boss’ de la ‘ndrangheta se atribuye la organización de tráfico de residuos tóxicos, incluidos algunos hundimientos de ‘barcos a perder’. Un escenario apocalíptico, el descrito por el arrepentido calabrés, que ha sido escuchado por numerosas procuras esparcidas por Italia. Muy significativa la declaración del entonces procurador de la república de Matera Nicola Maria Pace, hoy procurador jefe de Trieste, el cual, en mérito al memorial, afirma estar "impresionado por el contenido porque se sobrepone, con una precisión incluso impresionante, a los resultados de indagaciones que he llevado como procurador de Matera sobre el blanqueamiento en mar de residuos radioactivos". Sobre la figura de Francesco Fonti y sobre la veracidad de sus declaraciones ha insistido mucho en sus trabajos la comisión parlamentaria de investigación sobre el asesinato de Ilaria Alpi y Miran Hrovatin.
MISTERIO DENTRO DEL MISTERIO En el ámbito de la investigación sobre los barcos-carretas se ha verificado un episodio que se entrecruza con las indagaciones sobre la muerte de Ilaria Alpi. El pm Francesco NEri, requisó a un noto personaje empleado en el trabajo del blanqueamiento de residuos peligrosos una cartera con la leyenda ‘Somalia’ que contenía, entre otros documentos, también el certificado de defunción de Ilaria. Neri contaba esto durante la vista de la comisión parlamentaria de investigación. Se decidió adquirir el certificado de la documentación en posesión de las oficinas judiciales de Reggio Calabria. El 21 de enero 2005, cuando los asesores de la comisión se reunieron en las oficinas, no encontraron ni la copia del certificado ni la carta de transmisión del mismo al pm de Roma, GIuseppe pititto, quien entonces se ocupaba de la investigación Alpi-Hrovatin. Un misterio en el misterio.
En el 1991 el procurador jefe de Palmi, Agostino Cordova (del cual Neri era un estrecho colaborador), investigando sobre la masonería desviada se encontró interesándose en una logia espuria de La Spezia; en el caso, por lo que parece, surgieron elementos como para suponer una hipótesis armas-residuos tóxicos-reciclaje de narcodólares, con un rol importante, mira tú por donde, de Somalia. Por entonces Cordova fue bombardeado por la clase social dominante, en primera fila los socialistas capeados por un furibundo Claudio Martelli. pero en los años sucesivos muchos de los nombres involucrados en la investigación Cordova se encontrarán en las investigaciones sobre los barcos-carreta y sobre la muerte de Ilaria Alpi. Al mismo modo, algunos personajes involucrados en las investigaciones respectivas a la fuga a Montecarlo de Licio Gelli , figuran también en numerosas investigaciones sobre barcos a perder. Sin olvidar, pasando por Campania, los primerísimos contactos – documentados en la ya recordada investigación Adelphi- de los Casalesi, en primera línea Francesco Bidognetti, alias Cicciotto y medianoche, con Villa Wanda, la mansión aretina del Venerable.
La investigación sobre los barcos tóxicos ha tenido, de todas formas, el mérito de despertar la conciencia respecto al problema de la tutela ambiental y de la salud pública. Patrizia Fantilli, responsable de la oficina WWF Italia, sospecha que el contenido del cargamento de la Jolly Rosso pudiera haber sido enterrado en los días inmediatamente sucesivos al desmantelamiento de la nave en algunos sitios de la zona. La zona en la cual se presume que hayan sido enterrados los bidones de la Jolly Rosso, de hecho ha sido y es caracterizada por un progresivo aumento de formas tumorales leucémicas. El procurador sustituto de Paola, Francesco Greco, ha empezado investigaciones con el auxilio de consultorías profesionales de alto nivel. Ha sido pedida una relación entre la incidencia de los tumores derivados de substancias radioactivas en Amantea y en sus vecindades. Un estudio – aún en curso- que lleva Pasquale Iacopino, director del centro de transplantes médula ósea de los Hospitales reunidos de Reggio Calabria. El enésimo filón respecta a la búsqueda submarina de bidones radioactivos mediante patrullas equipadas: un proyecto titánico, sea por la dificultad de descubrir los fondos para búsqueda, que presentan altísimos costes y necesitan de personal altamente especializado, sea por el hecho que muy probablemente han sido utilizados lugares de depresión submarina donde la profundidad supera incluso los mil metros, tratándose de fosas al interno de las propias fosas. Y en tales condiciones ambientales es casi imposible poder encontrar, tras decenas de años, señales tangibles.
- Mensaje 1
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por fdsafds,23 de julio de 2011
ABISMOS AL VENENO
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