Aeronaves de salvamento limitadas

El helicóptero de Sasemar de A Coruña y los dos de la Xunta no pudieron participar en el rescate del mercante "Kea" porque no tenían autonomía para llegar al lugar del siniestro y regresar
Viernes 2 de abril de 2010

Galicia es la comunidad española que cuenta con un mayor número de unidades aéreas de salvamento marítimo pero no pueden hacer frente a todos los siniestros. La autonomía de vuelo, la distancia que recorren sin repostar, es un obstáculo insalvable. Es lo que ocurrió en el hundimiento del mercante Kea a 160 millas de A Coruña. Las aeronaves eran las únicas que podían rescatar a la tripulación ante las malas condiciones meteorológicas pero los helicópteros de salvamento no podían actuar y tuvieron que intervenir unidades militares.

MANUEL BARRAL - A CORUÑA La participación de helicópteros del Ejército en las tareas de salvamento marítimo –como ocurrió el martes en el rescate de 22 de los 24 tripulantes del mercante Kea que naufragó a 160 millas al oeste de A Coruña– sólo se produce en casos excepcionales. El suceso del barco con bandera de Barbados es una de las pocas ocasiones en las que se han producido intervenciones de este tipo en los últimos años. La distancia a la costa –a 160 millas de A Coruña, unos 296 kilómetros– y las malas condiciones de viento y mar provocaron que los coordinadores de salvamento optasen por la actuación de las unidades militares –el helicóptero "Rescue 3"4 del Ejército del Aire español y una aeronave modelo "Merlín" de Portugal–. Las 160 millas de distancia a la costa complicaban que el rescate pudiese ser realizado por el helicóptero de Salvamento Marítimo con base en Alvedro, "Helimer 210", o por cualquiera de las dos aeronaves del Servizo de Gardacostas de Galicia, el "Pesca 1" –con base en Vigo– o el "Pesca 2" –con base en Celeiro–, porque no tienen autonomía suficiente. "El Helimer 210" puede recorrer unas 300 millas antes de tener que repostar, con lo que antes de llegar al punto del naufragio ya tendría que regresar a la base. Mientras, los "Pesca" tienen una autonomía aún menor, de unas 240 millas, con lo que su intervención se descartó por inviable. El "Rescue 34 del Ejército del Aire", por su parte, supera las 500 millas sin tener que repostar, por lo que entre la ida y la vuelta aún le sobró algún tiempo para rastrear la zona del accidente. Lo mismo ocurre con el helicóptero modelo "Merlín" luso, que cuenta con una autonomía de 625 millas. El primero rescató a uno de los cinco tripulantes que se arrojaron al mar ante las dificultades del rescate mientras que la aeronave portuguesa izó a bordo a cinco marinos antes de que el carguero zozobrase definitivamente. En lo que se refiere a la velocidad, las diferencias entre los modelos de salvamento con base en Galicia y los de búsqueda y rescate (SAR) utilizados por el ejército no son menores. Mientras que el "Helimer" alcanza una velocidad de unos 130 nudos –250 kilómetros hora–, los "Pesca" llegan hasta los 155 nudos –287 kilómetros por hora–. El "Rescue 34" se queda en los 141 nudos, 262 kilómetros por hora, y el helicóptero luso alcanza los 167 nudos, el equivalente a unos 309 kilómetros hora. La capacidad para el transporte de personas también es muy superior en el caso de los helicópteros militares. La aeronave del Ejército del Aire cuenta con espacio para 24 pasajeros o 6 camillas y nueve asientos mientras que la portuguesa puede llevar a 24 personas sentadas, 45 de pie o 16 camillas con médicos. El helicóptero de Salvamento con base en Alvedro, por su parte, tiene capacidad para 19 rescatados, mientras que en los dependientes de la Consellería do Mar las plazas se reducen a un máximo de diez. Condiciones marítimas La distancia a la costa provocó la intervención de las unidades militares pero también las malas condiciones de viento y mar en la zona del siniestro. Habitualmente, en los incidentes muy alejados de la costa suelen ser otros buques los que rescaten a la tripulación del barco accidentado pero en el caso del Kea las olas de más de siete metros y el fuerte viento incrementaban mucho los riesgos en el traslado de los marinos a los dos mercantes que se encontraban en los alrededores. Por ello era necesario aguardar a la llegada de los helicópteros. La espera se hizo insoportable para cinco tripulantes que, por la tensión del momento, se arrojaron al mar antes de ser rescatados. Uno fue izado por el Rescue 34 español, dos por el mercante Shaphire y otros dos permanecen desaparecidos. Un avión de Salvamento Marítimo rastreó sin éxito la zona del naufragio durante la jornada de ayer para tratar de localizar a los dos tripulantes. Galicia es la comunidad española que cuenta con un mayor número de unidades aéreas de salvamento marítimo pero no pueden hacer frente a todos los siniestros. La autonomía de vuelo, la distancia que recorren sin repostar, es un obstáculo insalvable. Es lo que ocurrió en el hundimiento del mercante Kea a 160 millas de A Coruña. Las aeronaves eran las únicas que podían rescatar a la tripulación ante las malas condiciones meteorológicas pero los helicópteros de salvamento no podían actuar y tuvieron que intervenir unidades militares.