"Antonio lo dejó casi todo para cumplir su sueño de ser un piloto de helicóptero"


Sábado 7 de julio de 2007

Purificación Ruiz Lacasa, hermana del único ocupante del Sikorsky que se estrelló hace un año en Anaga y cuyos restos todavía no han podido ser recuperados, se muestra muy crítica con el informe preliminar que pretende aclarar un accidente con seis fallecidos. "Existe miedo a las represalias, pero nos están ayudando".

J.DÁVILA/G.MAESTRE., Tfe.

"Mi hermano era abogado y llegó a dejarlo casi todo para cumplir su sueño de ser un piloto de helicóptero". La frase anterior, cedida a EL DÍA por Purificación Ruiz Lacasa, resume toda la angustia que se vive en la estructura familiar de la única persona que viajaba en el Sikorsky que cayó hace un año en el litoral de Anaga, cuyos restos aún no han aparecido. "Si se hubieran puestos los medios más adecuados", insistió, "ya habríamos tenido noticias de él... Es lo peor que llevamos, no saber nada de lo que le pudo ocurrir tras el accidente", añadió.

Purificación Ruiz Lacasa agradeció todas las muestras de cariño que ha ido recopilando en los últimos 12 meses, pero no tuvo dudas cuando denunció que "hay mucho miedo a las represalias, pero nos están ayudando", avanzó antes de hablar del descontento que le provocó el informe preliminar sobre la investigación abierta para aclarar esta tragedia mortal. Además, insistió en difundir unas presuntas irregularidades detectadas el 24 de junio de 2006, dos semanas antes de un siniestro que se llevó por delante la vida de Joaquín Ortiz de Zárate, Antonio Ruiz Lacasa, Jorge Reyes Villaseca, Álvaro Zapata Morales, Marina González León y Tania Martínez Zorrilla.

Para la familia Lacasa el origen de esta pesadilla hay que buscarlo el 24 de junio del año pasado. El S-61 EC-FJJ, con base en Jerez, era un helicóptero de reserva asignado al organigrama de Salvamento Marítimo a través de la empresa Helicsa. La aeronave que realizaba la línea de pasajeros Ceuta-Málaga tuvo que ser sustituida para una revisión, ocupando su puesto el EC-FJJ, que en un mes no había completado ni una sola hora de vuelo y tan sólo 41 entre el 1 de enero y el 24 de junio de 2006.

El círculo más cercano a Antonio Ruiz Lacasa ha mantenido en varias oportunidades que el S-61N que se estrelló en Roque Bermejo fue sometido, el 25 de junio, a una revisión incorrecta en la que se llegaron a omitir pruebas. "Se empleó un tiempo muy inferior al tasado en el manual de mantenimiento", reiteraron ayer en un documento remitido a esta redacción. Un día después, el 26 de junio, al arrancar el EC-FJJ comenzó a parpadear la bombilla del CBIM, que indica una baja presión de nitrógeno en una de las palas.

Las "alas" del helicóptero tienen una carga de baja presión de este gas con el objeto de detectar si hay una fisura, por mínima que sea, en una de las palas. Al parecer, según los datos a los que ha tenido acceso la familia Ruiz Lacasa, en el helipuerto de Jerez no se dispone del equipo necesario para comprobar de manera conveniente la presión de la pala y el relleno de la misma, en el caso de que se aprecie una pérdida de presión. Incluso, después del suceso de Anaga se llegó a decir que se usó un manómetro de inflado de neumáticos para un proceso que tiene que ser milimétrico. Entre el 28 de junio y el 4 de julio el EC-FJJ realiza vuelos entre Ceuta y Málaga sin incidentes. El 5 de julio se toma la decisión de enviar el S-61N a La Palma para sustituir a un Superpuma que estaba participando en el dispositivo aéreo contraincendios: desde el 26 de junio había cubierto 27 horas y 15 minutos de vuelo. La tripulación para la misión en la Isla Bonita la forman el comandante Joaquín Ortiz de Zárate, el copiloto Ruiz Lacasa y Jorge Reyes, el técnico de mantenimiento que colocaron en el EC-FJJ.

Los tres viajaron a Jerez para traer el Sikorsky a Canarias. Durante la mañana del 6 de julio, cuando la aeronave volaba a Agadir (Marruecos), se encendió otra vez el piloto del CBIM. La duda de la carga de nitrógeno en las palas se acrecentó y se optó por tomar tierra en Las Palmas, donde sí existe el material preciso para realizar la revisión de este posible fallo: allí se realizó una recarga, siguiendo el procedimiento 540 del manual de mantenimiento, hasta alcanzar su nivel máximo, pero no se cambiaronn ni las juntas ni las válvulas de llenado.

El 7 de julio, un día antes del accidente, el Sikorsky ya se encuentra en Mazo. A las seis de la tarde, durante un encendido, se vuelve a activar el luminoso, señal de que algo va mal. Y eso que por la mañana se habían enviado unas juntas y las válvulas de llenado desde Gando. El servicio de grabación de imágenes del aeropuerto palmero captó los intentos de los técnicos por subsanar la avería pero, se recibe la orden de volar a Las Palmas en las primeras horas del 8 de julio. A las 08:19 horas se produce el despegue -hay dudas sobre el motivo del viaje- y a las 08:41 se ilumina el CBIM. A las 09:37 el Sikorsky cae al mar.

Espera desesperante

Cuando se cumple el primer aniversario de la desaparición de su hermano, Antonio Ruiz Lacasa, Purificación Ruiz, se aferra a que finalmente se hará justicia y que con ello se podrá evitar nuevas muertes en unas condiciones tan trágicas. Según ella misma recuerda, fue la propia Justicia la que les brindó la posibilidad de ejercer acciones legales de carácter penal por si consideraban que había habido negligencias y desde el principio la familia no tuvo ninguna duda al respecto. Pasados ya 365 días "es desesperante que aún la comisión de investigación que se creó tan sólo haya elaborado un informe preliminar. No obstante, confío plenamente en la justicia y en que los informes y testimonios con los que contamos nos avalarán lo suficiente para acreditar que fue un accidente que se pudo evitar". Pese a la lentitud a la hora de depurar responsabilidades, la familia Ruiz de Lacasa asegura que "nuestro daño y nuestra pérdida son irreparables, pero para nosotros sería un gran consuelo conseguir que se puedan evitar este tipo de situaciones en las que parece que prevalecen los intereses empresariales y de reducción de costes sobre las propias vidas humanas, algo que no deja de ser tremendamente paradójico si tenemos en cuenta que Antonio precisamente se dedicaba a salvar vidas". Por último, Purificación asegura que la familia ya está trabajando intensamente con sus representantes legales para preparar los informes periciales, que "en un primer momento ya recogen que para que un helicóptero se caiga de la manera en la que se cayó el que viajaba mi hermano tiene que pasar algo muy extraño".