El mar se cobra su tercera y cuarta


Martes 8 de enero de 2008

En sólo una semana del nuevo año, el mar se ha cobrado la vida en Galicia de cuatro pescadores. Tras la muerte de dos marineros naturales de Bueu (Pontevedra), que escogieron el momento más nefasto para dar rienda suelta a su afición por la captura de centollo -vientos de 60 kilómetros por hora y un fuerte oleaje de más de cinco metros de altura sacudieron la pequeña embarcación en la que viajaban-, no fue ni el mal estado de la mar ni la nocturnidad de la pesca los causantes de otro siniestro. Un marinero avistó alrededor de las 12.00 horas en la costa frente al municipio lucense de O Vicedo una embarcación con dos colegas a bordo. Escuchó poco después ’voces provenientes del mar’ y dio la voz de alarma. Pasados cincuenta minutos, los servicios de Salvamento Marítimo y Guardacostas de Galicia rescataron los dos cuerpos sin vida.


Las primeras informaciones apuntaron en el pueblo de O Vicedo, del que eran originarios los fallecidos que responden a la identidad de Aquilino Calvo, de 57 años, y 44 años tenía José Yáñez, que la causa de las muertes no podían ser las condiciones meteorológicas ’óptimas’ ¿ha afirmado el alcalde local, Jesús Novo-, sino el peso de las nasas -aparejos de pesca- que portaban en su barca. El delegado de la Consellería de Pesca de la Xunta en Lugo, José Ramón Val, ha enmendado esa teoría suponiendo que el motivo del vuelco de la embarcación podía ser, con mayor probabilidad, el ’corrimiento de la carga’ que transportaban, que se habría deslizado por un supuesto golpe de mar. La causa exacta que provocó la rápida muerte de los dos pescadores será descifrada por agentes de la Guardia Civil de Lugo, que se desplazaron con celeridad hasta el municipio pesquero y abrieron la pertinente investigación. El primer testimonio que trataron de recabar los Cuerpos de Seguridad fue el del marinero que atisbó la barca con los dos trabajadores en las inmediaciones de la Isla Coelleira, quien todavía no ha podido relatar lo que vio, al encontrarse ’muy nervioso y excitado’, han aducido fuentes de la investigación. Los cadáveres fueron trasladados a mediodía a la lonja del municipio, donde permanecieron, custodiados por una treintena de compañeros y efectivos policiales, hasta que el juez ordenó el levantamiento de los cuerpos y se procedió a su traslado al tanatario de Burela para practicar la autopsia. En un pleno extraordinario, el Consistoriodecretó tres días de luto en O Vicedo por la muerte de sus dos convecinos.