Más de cien trabajadores siguen con la limpieza un mes después del hundimiento del `Don Pedro´


Martes 14 de agosto de 2007

Los mayores esfuerzos se concentran en el mantenimiento y reparación de los 12.000 metros de barreras anticontaminantes instalados en las playas. Fomento mantiene en Eivissa a una treintena de trabajadores

Alrededor de un centenar de trabajadores dependientes de distintas administraciones continúa trabajando en Eivissa en las labores de prevención, limpieza y vaciado de los depósitos del `Don Pedro´, cuando ya ha transcurrido más de un mes desde su hundimiento en los islotes de es Daus. Salvamento Marítimo -dependiente del Ministerio de Fomento- mantiene en la isla al buque anticontaminación Clara Campoamor, que se encuenta en la zona desde pocas horas después del hundimiento. Su tripulación está formada por 16 personas que se encargan de apoyar a las embarcaciones que descontaminan el `Don Pedro´, vigilan las posibles nuevas fugas y colabora en las tareas de limpieza del mar, previniendo que el fuel llegue a la costa. Paralelamente, el mismo departamento mantiene operativas otras dos embarcaciones en Eivissa: la `Salvamar Markab´ (que habitualmente tiene su base en el puerto de Eivissa) y la `Salvamar Alonso Sánchez´, que cubre la zona del Mediterráneo sur. Entre las dos, cuentan con seis tripulantes más los relevos. Paralelamente, Fomento tiene destinadas a otras diez personas en la isla: cinco empleados de las bases de lucha contra la contaminación desplazados de la Península, cuatro especialistas en operaciones especiales, cuatro buceadores y un controlador procedente de Palma. Asimismo, mantiene en alerta a todo el personal de la Capitanía Marítima, dependiente de Marina Mercante, del mismo Ministerio. Otros 16 submarinistas trabajan a bordo del `Buffel´ en las tareas de vaciado del `Don Pedro´, contratados por la aseguradora de Iscomar, Wijsmuller Salvage.

60 personas para limpiar las playas Ya en tierra, la dirección general de Emergencias coordina un operativo de unas 60 personas de diferentes administraciones que se encargan de colocar y mantener las barreras anticontaminación y de limpiar los restos de carburante que llegan a las playas. El técnico director de Emergencias de las Pitiüses, Pablo Garriz, explica que en este operativo se contabilizan a los empleados de la empresa pública Tragsa, personal de Emergencias, de Costas, los distintos ayuntamientos, socorristas y Cruz Roja. Sus trabajos, un mes después del hundimiento, consisten en mantener limpias las playas de los restos de fuel que puedan seguir llegando. En la actualidad se está terminando de limpiar la arena del último sector acotado en la playa de Talamanca, «en el que se ha encontrado bastante suciedad», por lo que su tratamiento se está prolongando más de lo previsto inicialmente. Aparte de ello, se mantienen los controles en las demás playas para evitar que se acumule suciedad. Sin embargo, la tarea que están implicando más trabajo es la reposición y mantenimiento de las barreras anticontaminación. Para ello, la dirección general de Emergencias -que coordina el operativo que se lleva a cabo desde tierra- ha optado por que las distintas administraciones que colaboran en este trabajo se vayan turnando. «De esta forma, se evita que otras tareas que también son de su competencia queden desatendidas», explica Garriz, que destaca que este trabajo «supone un gran esfuerzo». En el caso de Santa Eulària, su Ayuntamiento ha aportado varias embarcaciones para efectuar las reposiciones de barreras, una tarea en la que también colaboran voluntarios de Cruz Roja -según su disponibilidad-, empleados de Salvamar, embarcaciones de Tragsa y del propio departamento de Emergencias. En estos momentos se mantienen instalados 12.000 metros de barreras absorbentes en las playas aunque en algunos momentos han llegado a ser más de 14.000. En las zonas más al norte de la isla se han retirado para evitar el mal efecto visual que generan, pero se mantienen los puntos de fondeo para poder instalar nuevas barreras en poco tiempo en caso necesario, mientras que alrededor del barco hundido se mantiene una gran barrera oceánica de 2.000 metros en cuyo interior se ha instalado una doble barrera absorbente que ya ha tenido que ser sustituida en dos ocasiones.