´Que Zapatero piense en nosotros´


Domingo 2 de diciembre de 2007

Con la fuerza del viento, a una velocidad de 29 nudos -más de 50 kilómetros por hora-, y olas de hasta dos metros, el trasbordo a un buque de Salvamento Marítimo de los 50 inmigrantes, dos de ellos fallecidos, que el pesquero guardés "Pinillos Primero" rescató en la madrugada del jueves al viernes a 370 millas de la isla de El Hierro fue imposible. Las dos embarcaciones intentaron varias veces sin éxito un acercamiento. Llegaron a estar media hora parados. "Estas condiciones climáticas son normales por aquí para trabajar, pero no para esto otro", explicaba ayer el patrón de la embarcación gallega, Claudio Rodríguez Martínez. Y tuvieron que dejarlo.

El tamaño del "Luz del Mar", el buque enviado por el organismo dependiente del Ministerio de Fomento para recoger a los indocumentados, lo complicó todo. "Es un remolcador de altura. Demasiado grande y alto para el tamaño de nuestro barco", dice Claudio. "Una mala maniobra puede provocar que pierda un hombre, que uno de nosotros se mate".

Así que ayer, por tercer día, a bordo del "Pinillos Primero" viajaba el medio centenar de "sin papeles" del cayuco a la deriva que avistó un velero que participaba en una regata entre Las Palmas y las Antillas, en el Caribe. "Están mejor, han mejorado bastante", cuenta el marinero gallego. El estado de salud en el que se los encontraron hizo temer lo peor a la tripulación. Sin fuerzas, deshidratados, semiinconscientes algunos y la mayoría con quemaduras tras dos semanas de viaje hacia las costas españolas. La barcaza se movía con un motor de baja potencia. Todavía tenían combustible. Cuando el velero los interceptó, los inmigrantes iban sin una dirección concreta, cambiando continuamente de rumbo. La desesperación hizo que dos de ellos saltasen a la embarcación de recreo. "No hablan casi nada. Por lo poco que les entendemos creo que vienen de Sierra Leona o de Senegal", dice Claudio Rodríguez. En el grupo, "habrá unos siete, ocho o nueve, incluso más, que son menores de edad, o que por lo menos lo parecen". La tripulación ha resguardado a los inmigrantes en la popa, en una zona a cubierto que usan para preparar el palangre. Allí les han dado de comer y de beber. "El que menos, cuatro litros", asegura el patrón. En sólo un día, el "Pinillos Primero" ha gastado 300 litros de agua y se ha quedado sin comida. El "Luces de Mar", que viaja desde la noche del viernes al lado del barco de A Guarda, les ha suministrado agua, pan, galletas y mantas.

Para Claudio Rodríguez y el resto de marineros del "Pinillos Primero", dedicado a la pesca de pez espada en aguas atlánticas, ésta es la segunda vez que rescatan un cayuco a la deriva. El año pasado, el 28 de septiembre -la fecha, en la cabeza del patrón, se mantiene "imborrable"-, se encargaron varios días del cuidado de 79 sin papeles. Claudio cree que la cifra oficial que se ha dado desde Salvamento Marítimo sobre este nuevo rescate que han protagonizado se queda pequeña. "Yo creo que hay más, alrededor de 54, además de los dos que murieron", dice.

La cifra pasará a engrosar la numerosa estadística de indocumentados que este año se han salvado gracias a la intervención de un pesquero español. Ocho barcos que han rescatado a 300 inmigrantes. Y de ellos, dos gallegos -el "Pinillos Primero" y el "Tiburón III", palangrero con base también en A Guarda- y un tercero de Santa Pola (Alicante), aunque con tripulación gallega, el "Nuestra Madre Loreto". Éstos dos últimos fueron reconocidos por Salvamento Marítimo con el Anclas de Plata, un premio a los barcos que interrumpen su actividad para auxiliar a personas que están en peligro en la mar.

Porque la situación, desde luego, no es fácil. ¿Qué le pasa a uno por la cabeza cuando vive un episodio así? ¿Se enfada? "Ya me da igual estar unos días más con ellos a bordo. Al fin y al cabo llevamos tres días sin trabajar", contesta Claudio Rodríguez. El pesquero gallego y el "Luces de Mar" tenían previsto volver a intentar el trasbordo en las próximas horas, cuando estuvieran a 60 o 70 millas de las Islas Canarias. "A ver si Zapatero piensa en nosotros, los que mandan que se acuerden de nosotros -pide Claudio-. Que la vida está muy jodida".