Salvadores de la mar, señores de la mar
Domingo 5 de octubre de 2008
JUAN LUIS / GUTIÉRREZ / GONZÁLEZ / ABOGADO *
NO hay día en que no paseemos la vista por algún titular de prensa en el que se lea que una patera ha sido rescatada con no-se-cuantos inmigrantes ilegales; no hay día en que las radios no difundan noticias sobre la trágica realidad de la inmigración; no hay día sin que las televisiones dejen de mostrarnos las crudas imágenes de la muerte en la mar.
Tal es la asiduidad, que ya no nos detenemos a reflexionar sobre lo que ocurre unas cuantas millas mar adentro. Lo vemos todo demasiado normal.
Independientemente de la discusión política de quienes están a favor y en contra de la inmigración, una gran verdad está ahí fuera: gracias al esfuerzo, al trabajo, a la entrega, al sacrificio de la gente de Salvamento Marítimo, miles y miles de vidas humanas no se han sumado a la terrible lista de muertos en la mar.
Recuerdo en una ocasión como un rescatador me confiaba que, por muchos rescates en los que hubiera participado, jamás olvidaba ciertas sensaciones: el desagradable contacto con la muerte, y cuando digo contacto, lo hago en sentido estricto, en el físico, en el hecho de abrazar un cadáver descompuesto por el mar, por el paso el tiempo y corroído por los peces, para izarlo al buque o al helicóptero rescatador. Jamás -me decía- olvidaba el olor de la muerte en sus ropas, en su entorno.
Me aseguraba, en cambio, que los ojos tristes de la inmigración, las temerosas caras de seres perdidos en la mar y todas esas terribles sensaciones quedaban compensadas con los cientos de miradas agradecidas, con las alegres lagrimas de uno sólo que fuera rescatado del reino de Tritón.
Se nos pasa por alto, cada vez que leemos, oímos o vemos esas noticias que detrás de inmigrantes o marineros rescatados de la mar está un grupo de hombres y mujeres que tienen que hacer su trabajo en las peores circunstancias: cuando la flota pesquera amarra por mal tiempo, ellos salen a rescatar; cuando el oleaje es el peor del mundo, ellos zarpan, contra viento y marea; cuando todos dormimos o descansamos ellos se levan anclas sin saber cuando regresarán. Su meta, su destino: que la marea no devuelva ni una muerto más.
Atentos, día y noche, a salir corriendo en pocos minutos, en cuanto se da la alerta, los hombres y mujeres de Salvamento Marítimo velan por la protección del medio ambiente marino y la seguridad de la vida humana en la mar sobre una superficie marina, asignada por la Organización Marítima Internacional a España, de más de un millón y medio de kilómetros cuadrados, tres veces el territorio nacional.
A ese millar y medio de salvadores, toda la gente de la mar y sus familias, todos los pobres de África les deben la tranquilidad que les da su presencia, su existencia. Ahora, tras quince años de Salvamento Marítimo, les debemos nuestro reconocimiento y pedir que nunca dejen de estar ahí esos señores de la mar.
* Es abogado del bufete Gutiérrez&Alcaraz.
- Mensaje 2
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14 de octubre de 2008
Salvadores de la mar, señores de la mar
También quiero expresar todo mi respeto a mujeres y hombres de Salvamento Marítimo, tal como a cualquier otro colectivo que arriesga su vida para ayudar a l@s demás.
Yo personalmente me sentiría totalmente abusado en vuestra situación: tenéis que dedicaros a salvar vidas que están en peligro solo por una razón: el racismo de la Unión Europea y los países ricos en general que obligan a la gente de arriesgarse con pateras, en vez de poder desplazarse con un ferry de manera segura.
Papeles para tod@s ya. Ningún ser humano es ilegal.
Espero que algún día nadie debe arriesgar su vida en la mar con embarcaciones inseguras, y que os pudráis entonces dedicar a ayudar en los casos verdaderamente inevitables, es decir accidentes o catástrofes naturales.
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- Mensaje 1
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11 de octubre de 2008
Salvadores de la mar, señores de la mar
Gracias por tu comentario, espero que mucha gente, comprenda que estamos en este medio tan bello y agresivo para intentar ayudar a los demas. Espero que comprendan que para las tripulaciones de los buques, lanchas y helicopteros, en nuestro trabajo los aciertos son obligaciones, los errores son responzabilidades. Es una pena que los medios de información no se den cuenta lo que nos jugamos en la mar, como servicio de emergencia. Llevamos 15 años escondido, nosotros no pertenecemos a nigun ministerio... de Interior o Defensa. Pero al menos hay Señores que se interesa por nuestra labor. Gracias.-
Febrero de 2009
Salvadores de la mar, señores de la mar
Gracias Juan Luis por tu personal reconocimiento, que en ocasiones son los que más nos llegan, porque lo dices de corazón a diferencia de otros actos donde nos dan una palmadita en la espalda y no sabemos si porque lo hacemos bien o es puro escaparateo. Un tripulant E/S, GRACIAS.
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