Touriño rompe el pacto de no agresión al BNG para salvar la gestión de Fomento en el «Ostedijk»


Jueves 1ro de marzo de 2007

Publicadoen; ABC, ÉRIKA MONTAÑÉS


SANTIAGO. Fue el pleno del año. Del periodo de sesiones, y probablemente de la legislatura. Se presentaba tranquila la sesión de control al presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, sobre la gestión del tránsito del buque infectado «Ostedijk» por el litoral gallego, con el conocimiento previo de que finalmente la casa armadora holandesa había presentado los documentos que se le exigían y el carguero partía rumbo a Bilbao. Nada que ver. Ovación de los diputados populares a Touriño. Había que mirar dos veces para comprobarlo. Incluso, algún diputado del BNG hizo ademán de pellizcarse por si estaba soñando. Pero lo que veían sus ojos y escuchaba al tiempo era totalmente cierto: para dar la cara por el Ministerio socialista de Fomento, el máximo mandatario autonómico utilizó por primera vez desde que ocupa la poltrona presidencial un tono agresivo, duro, incisivo y hasta amenazante contra el BNG. Y es que, a diferencia de lo que parecía, el ambiente venía «cargado» tras el rechazo el día anterior del PSOE en el Congreso al plan del BNG para el astillero de Navantia-Fene, y en especial, por la publicación por el portavoz de la formación frentista, Carlos Aymerich, de un artículo sobre la gestión del mercante tóxico, que calificó de «buena» por parte de la Xunta. Sin embargo, se reservó los reproches para el papel desarrollado por el Gobierno central y la Sociedad Estatal de Salvamento Marítimo (Sasemar). Aymerich criticó su política informativa -que «incrementó el desasosiego»-; la participación en el comité de crisis de personas que estuvieron implicadas en la gestión del «Prestige» hace cuatro años -como el ex director general de la Marina Mercante, José Luis López Sors, entre otros-; y, sobre todo, aprovechó la «impunidad» de las costas gallegas ante el paso de buques cargados de mercancías peligrosas para reclamar al Estado las competencias «en seguridad, anticontaminación y salvamento marítimo». «Le pido que reflexione» Touriño no pudo más. Y explotó. Lo hizo literalmente. Sin vacilar, le sugirió a Aymerich que «reflexionase» sobre su petición de competencias y también sobre sus recriminaciones, habida cuenta de que las políticas de agricultura y montes están transferidas a las autonomías y en Galicia las ostenta el Bloque. A pesar de elllo, «el monte sigue ardiendo con uno u otro gobierno». Tirando piedras contra su tejado de gobierno, el presidente socialista aludió a los incendios forestales de agosto de 2006, le recordó al portavoz del BNG que su correligionario, el conselleiro de Medio Rural también decidió mantener parte de la cúpula antiincendios porque lo consideró «oportuno» y trajo a la memoria también que la Xunta tuvo que pedir la colaboración del Ejército y medios nacionales para la lucha contra las llamas, al verse «desbordada». Y eso pese a tener «las competencias plenas», le espetó. «El gabinete de crisis del «Ostedijk» actuó con coordinación y responsabilidad en todo momento y no creo que haya que contribuir a la alarma cuando se está gestinonando una crisis. Ganar competencias va por un lado y gestionar la crisis va por otro. Y se da la cara», remató. Los aplausos socialistas se mezclaron con los populares, con su presidente Alberto Núñez Feijóo al frente. Cosas del debate parlamentario En su diatriba, Feijóo ahondó en la diferencia de versiones ofrecida por el Gobierno autonómico sobre cómo se estaba dirigiendo el caso del «Ostedijk» durante los diez días que pasó frente al litoral gallego y tachó de «rumbo errático» el que se ordenó para que la descomposición de parte del fertilizante que transportaba el navío no afectase a la población costera. El líder del PP se preguntó si tras cuatro años de la catástrofe del petrolero, se ha hecho algo para que la Comunidad no se sienta «indefensa» ante los barcos que navegan junto a sus costas e ironizó al aseverar que comprendía la «incapacidad de Pérez Touriño, en el gabinete de crisis que es todos los días su gobierno». Para el BNG, «el presidente de la Xunta aprovechó que Anxo Quintana estaba en Madrid para darnos caña». «Es curioso que sea Touriño quien rompa ese pacto de no agresión», adujo el Bloque, «mientras Quintana se comporta siempre como un caballero». Y el caballero, a 600 kilómetros del epicentro de la política gallega, restó importancia al rifirrafe y se limitó a esbozar una sonrisa. «El debate parlamentario es importante, pero es eso, debate parlamentario», minimizó el vicepresidente.