Trasladan a Gijón el cadáver de un calderón localizado el miércoles al nordeste de Torres
Los expertos del Cepesma practicarán hoy la autopsia al ejemplar, que mide casi siete metros
Domingo 18 de marzo de 2007
Embarcaciones de la Sociedad Estatal de Salvamento Marítimo (Sasemar) y de la Guardia Civil del Mar participaron ayer en el remolque del cadáver de un cetáceo, de casi siete metros de largo, que había sido avistado el pasado miércoles por un avión que participaba en un simulacro de accidente aéreo organizado por el Ejército del Aire.
El animal, que resultó ser un calderón -de la familia de los zifios-, fue trasladado a mediodía a los muelles de Rendiello del puerto de El Musel. A última hora de la tarde se hicieron cargo del cadáver los responsables del Cepesma, que lo trasladaron a sus instalaciones de Luarca para practicarle hoy la autopsia, informó el responsable de esta institución valdesana, Luis Laria.
Aunque el animal había sido avistado el pasado miércoles, las malas condiciones de la mar no permitieron a las embarcaciones poder recuperarlo hasta ayer, cuando ya se encontraba a unas cinco millas de Gijón, ya que las corrientes y el viento de componente nordeste lo acercaron a la costa del cabo de Torres.
Se da la circunstancia de que las embarcaciones de Sasemar y la Guardia Civil del Mar también localizaron en las inmediaciones del cadáver del calderón a una ballena de gran tamaño, si bien ésta se encontraba en perfectas condiciones.
Precedentes
En lo que va de año, se han registrado en la costa asturiana siete varamientos de cetáceos. Los ejemplares que arribaron a las playas en el fin de semana del pasado 24 y 25 de febrero fueron tres delfines listados, dos delfines comunes, una marsopa y un calderón. Fueron localizados en los arenales de Santa Gadea (Tapia de Casariego), Vallinas (Cudillero), Los Molinos (Valdés), Salinas (Castrillón) y Xagó (Gozón).
El año pasado fue especialmente llamativo en cuanto al número de varamientos detectados en las costas asturianas, ya que, según los expertos del Cepesma, se multiplicaron por cuatro los sucesos de este tipo con respecto a los contabilizados en años anteriores. Uno de los principales factores que contribuyen a la desorientación de los cetáceos fue el cambio climático. Además, el aumento de la temperatura de las aguas ha hecho que gran número de delfines y calderones se estén concentrando en zonas cercanas al litoral, como el Cañón de Avilés o los caladeros de El Cachucho y Los Pozos, frente a Ribadesella.
Pero no todos los varamientos en nuestro litoral son de cetáceos. Especialmente destacado fue el de dos toneladas de bocartes que llegaron a las arenas de la playa de La Griega (Colunga) en setiembre del año pasado.