Víctima... pero menos
Domingo 28 de octubre de 2007
Salió en cayuco de Mauritania hace 21 días con otros 56 compañeros de viaje. Leilly Fall, de 25 años, es el único superviviente que pudo rescatar este miércoles la tripulación del «Tiburón III», un palangrero de pez espada con puerto base en La Guardia (Pontevedra), cuando encontraron a la deriva la pequeña embarcación clandestina en la que flotaba sin rumbo con siete cadáveres. Los otros 49 miembros de la expedición fueron arrojados por la borda durante la travesía. El joven, de 25 años y natural de Senegal, regresaba ayer a su país a bordo del buque hospital «Esperanza del Mar». Su llegada estaba prevista durante la noche. Leilly Fall no esperaba estar de vuelta en casa tan pronto. «Cuando lo encontramos estaba en muy mal estado», cuenta a ABC José María Abreu, capitán del pesquero «Tiburón III». Fuentes de Salvamento Marítimo, sin embargo, informaron de que «tras las primeras curas, evolucionaba favorablemente». A su llegada a Dakar, Leilly será puesto a disposición de las autoridades de su país. Una vez recuperado, Fall lo tendrá más difícil para volver a intentar cruzar el Atlántico si se confirma su condición de patrón del cayuco en el que fue encontrado. «Por lo que pudimos entenderle, parece que sí que era el encargado de guiar la piragua», relata Abreu desde el teléfono satélite de su pesquero. «Cuando nos acercamos al cayuco», continúa, «estaba situado justo al lado del motor de la embarcación y dijo que era el capitán». Sin embargo, serán las autoridades senegalesas, una vez realizados los trámites oportunos, las que confirmen o no este extremo. Patrón o no, Leilly iba bien preparado para su desembarco en Canarias. Junto a él, llevaba «una lista con una serie de números de teléfono», posiblemente contactos para moverse hasta la Península en caso de que consiguiera quedar en libertad en España, y dinero: «Guardaba 750 euros que pudimos contar y que entregamos junto con los números de teléfono a los miembros del «Esperanza del Mar»». Fuentes consultadas del Instituto Armado especializadas en materia migratoria consideraron «muy probable» que Leilly fuera el patrón o uno de los patrones de la embarcación clandestina. «Si se estropeó el motor y se perdieron en alta mar, sería el último en quedarse sin comida y bebida, por eso resistió más tiempo». No en vano, en los cayucos «hay pasajeros de distintas clases, los que menos pagan son los que ocupan los peores sitios y los que menos acceso tienen a los víveres». En el extremo opuesto están los patrones, que cuentan con una situación privilegiada dentro del cayuco. Identificaciones La embarcación en la que viajaba Leilly fue localizada el miércoles a las siete de la tarde a 300 millas al oeste de Cabo Blanco, en Mauritania, 600 al sur de Gran Canaria y 300 al norte de las islas de Cabo Verde. Los siete cadáveres con los que compartía cayuco también han sido devueltos a Senegal. Los cuerpos sin vida viajaron en las cámaras frigoríficas del buque para evitar su total descomposición y serán entregados a sus familias una vez sean identificados. En los últimos días ya son 206 los indocumentados que han muerto en su intento por alcanzar las costas canarias. Si en el cayuco de Leilly eran 56 los inmigrantes fallecidos, fuentes del Instituto Armado relataron a ABC que otros 150 inmigrantes subsaharianos naufragaron hace dos semanas a bordo de otra piragua en aguas próximas a Senegal después de que la embarcación en la que viajaban se hubiera partido en dos.